CLAUDE-V PERRIN
12:46 | Author: Daniel

A comienzos de 1810 comandó el ejército que invadió Andalucía, llegando hasta los caños de la Isla de León e iniciando el asedio con un ejército de 20.000 hombres. Víctor no consigue sobrepesar las defensas del Puente Zuazo y el último reducto peninsular no conquistado por Napoleón, no se rindió, por lo que levantó el sitio en 1811.

Así quedó recogido en una placa en el Puente Zuazo, placa que .... desgraciadamente ya no existe hoy dia ( a saber el por qué ) :

Aquí fue el límite de la España libre. En este heróico Puente las brigadas de Artillería e Infantería Real de Marina y Fuerzas Navales y del Ejército, al mando del capitán de navío don Diego de Alvear y Ponce de León, con su heroísmo y valor, rechazando los ataques del Ejército francés desde el 10 de febrero de 1810 al 20 de agosto de 1812, hicieron de estas piedras venerables el último reducto de la independencia española. El Excelentísimo e Ilustrísimo Ayuntamiento de San Fernando les dedica esta memoria por acuerdo tomado en sesión del 23 de octubre de 1914.

Es curioso el olvido de ésta placa hacia las milicias populares que también combatieron contra los franceses ( los escopeteros salineros ) , cosa de no extrañar por la poca importancia que se le daba al pueblo en una España, la cual era,ultra conservadora, revisionista y aristocrática .

Sepamos un poco más de la historia de este personaje :

Nació en Lamarche (Vosgos), el 7 de Diciembre de 1764, de familia humilde.

Ingresó como tambor en un regimiento de artillería a los 15 años. Fue licenciado en 1791 en Valence, donde trabajó una temporada como funcionario, pero enseguida se alistó voluntario ese mismo año. Fue hecho teniente coronel en 1792. En 1793 participó en el asedio de Tolón, con gran valor. Allí fue herido, pero sus hazañas fueron observadas por el mismo Napoleón, que comandaba las tropas francesas.

En 1794 y 95 luchó contra las tropas españolas del general Ricardos y del Marqués de las Amarillas en los Pirineos. En 1795 fue ascendido a general de brigada, para pasar acto seguido al Ejército de Italia, donde volvió a distinguirse en varias batallas, lo que le valió en 1797 el ascenso a general de división. En la campaña de 1799 luchó directamente a las órdenes de Napoleón, distinguiéndose en la batalla de Marengo.

En 1800 pasó a la República Bátava (en la actualidad Holanda). Allí estuvo destinado ocupando diversos puestos, hasta llegar al de gobernador en 1803. Además, tras la paz de Amiens (1802) ocupó el puesto de embajador en Dinamarca, cargo que retuvo hasta la declaración de guerra por parte del Reino Unido.

Su siguiente puesto de importancia en lo militar lo ocupó durante la campaña de 1806 contra Prusia. Sufrió una herida leve en Jena. Para colmo de desgracias fue hecho prisionero por los rusos poco antes de la batalla de Eylau. Sin embargo, pronto fue canjeado, se reincorporó al servicio y participó con gran mérito en la batalla de Friedland. Por sus méritos en este combate fue creado Mariscal del Imperio. A la llegada de la paz de Tilsit durante 15 meses fue gobernador militar de Berlín.

En 1808 fue creado Duque de Belluno por Napoleón.

A finales de 1808 llegó a España al mando del 1er Cuerpo, que formaba parte de las tropas con las que Napoleón esperaba derrotar a los españoles.

En Noviembre de 1808 venció en la batalla de Espinosa de los Monteros, lo que permitió despejar el flanco derecho del camino a Madrid. Tras esta victoria sus fuerzas tomaron la vanguardia del avance francés hacia Madrid. Después de varias escaramuzas en Honrubia y Sepúlveda tiene lugar el combate de Somosierra en el que las tropas del general Benito San Juan fueron derrotadas. Tras ello no había defensa posible de la capital, en la que entraron los hombres de Víctor en vanguardia. Con su base en Madrid Víctor maniobra para deshacer el avance español hacia Cuenca y Tarancón, que amenazaba el flanco izquierdo francés. Esta maniobra se salda con la victoria francesa de Uclés a principios de 1809. Tras esta victoria las tropas de Víctor pasan al curso medio del Tajo.

A principios de 1809 se le dio orden de invadir Portugal partiendo desde el valle del Tajo. Esta maniobra era una diversión, pues la auténtica invasión debía llevarla a cabo Soult desde el Norte, avanzando desde Galicia. Con cuartel general en Talavera Víctor no llegó a amenazar la invasión. Con la excusa de despejar sus flancos maniobró en Extremadura para eliminar el ejército de Cuesta, y lo consiguió en la batalla de Medellín (Abril de 1809), pero al no perseguir a fondo no logró destruir completamente a los españoles (lo que permitió al Ejército español de Extremadura reorganizarse y armarse) ni tampoco invadió Portugal, con lo que la actuación de Víctor en la primera mitad de 1809 se saldó en un doble fracaso estratégico. En su descargo puede decirse que sus tropas no podían hacer todo ni estar en todas partes contra todos los enemigos reales o potenciales. En sus cuarteles talaveranos, donde se había replegado después de Medellín, le sorprendió la maniobra aliada sobre Madrid.

Durante la campaña de Talavera su comportamiento militar fue bueno, pero no excepcional.

En primero instancia, y superado en número por los aliados, retrocedió en busca de espacio y de tiempo, primero cubriéndose con el Alberche (donde esperó un ataque aliado que nunca se produjo) y luego con el Guadarrama. Sin embargo, cuando se concentraron las tropas francesas más los refuerzos traídos por José, su opinión fue la de atacar. Tras el contraataque del día 26 de Julio persiguió a los españoles, pero con tan poca prisa que los dejó escapar.

Suyo fue el gran acierto de lanzar al 16º ligero y el resto de las tropas de Lapisse para poder crear una cabeza de puente al Oeste del Alberche. Asimismo hay que reconocerle el mérito de haber comprendido que la clave de la batalla estaba en la posesión de cerro Medellín (no hay que olvidar que Víctor conocía bien la zona por haber acampado allí). El ataque sorpresa la noche del 27 de Julio estuvo muy cerca de darle la victoria. Sin embargo, ésta se le escapo por un pelo.

Su insistencia en los consejos de guerra de los días 27 y 28 de Julio convenció a José de seguir intentando el asalto del cerro, lo que se hacía más difícil al perder el elemento sorpresa y además chocar con las líneas aliadas ya consolidadas.

Puesto que todo el plan de batalla fue suyo, a él hay que achacarle la escasa imaginación de repetir al alba del 28 el ataque de la noche del 27 y, fracasado éste, el asalto general de la tarde del 28. Quizá hubiera sido mejor que el asalto general lo hubiera dado en la mañana del 28. Asimismo la derrota francesa hay que achacarla en gran modo a él, aunque Víctor trató de descargar culpas en José y Jourdan.

Tras la retirada aliada hacia Extremadura, Víctor retomó Talavera el 8 de Agosto. El resto del año 1809 lo pasó con sus tropas en la misma zona (el curso medio del Tajo), sin perseguir a los aliados. Esta parsimonia (que también le hizo llegar tarde a la batalla de Ocaña), le valió no pocas críticas de sus colegas.

A principios de 1810 comandó el ejército que invadió Andalucía desde Badajoz (flanqueando el grueso francés, que invadió por Despeñaperros). Sin grandes problemas llegó hasta los muros de La Isla de León ( Puente Zuazo ), ciudad que no se rindió y que resistió, bien guarnecida por los restos del Ejército español de Extremadura. En consecuencia Víctor inició el asedio de La Isla de León al viejo estilo, con líneas de trincheras, despliegue masivo de la artillería, etc. Sin embargo, no pudo tomar la ciudad. Otras tentativas ofensivas llevadas a cabo, como el asedio de Tarifa, tampoco dieron mucho fruto. Finalmente en 1811 Víctor levantó el asedio, dejando abandonada tras de sí cuantiosa artillería..

En 1812 fue reclamada por Napoleón para que encabezase el 9º Cuerpo durante la campaña de Rusia. Durante la misma su valor y su habilidad como comandante de tropas estuvo a gran altura. Su mejor momento fue sin duda cuando protegió el cruce del Beresina al mando de la retaguardia francesa.

Combatió también en las campañas de 1813 y 1814, distiguiéndose en varias batallas. Sin embargo las cosas se habían torcido definitivamente para Francia.

En 1814 tuvo un enfrentamiento con Napoleón, que le había dado unas órdenes imposibles de cumplir para la defensa de Montereau. Por ello fue relevado del mando, aunque luego Napoleón le puso al frente de varias unidades de la Guardia. Durante la campaña en el este de Francia fue herido, de poca gravedad, en Craonne.

Con la vuelta al trono de los Borbones, se declaró partidario suyo, y con Luis XVIII marchó al destierro durante los Cien Días. Por ello fue nombrado, ya en plena restauración, Par del reino y comandante de la 2ª División Militar.

Entre 1821 y 1823 fue Ministro de la Guerra, cargo que abandonó para acompañar al Duque de Angulema en la expedición de los Cien Mil Hijos de San Luis (así llama la historia española a la expedición francesa que restauró en España el poder absoluto de Fernando VII).

Después de estos hechos fue nombrado embajador en Viena, pero no llegó a viajar a la capital austríaca.

Falleció en París el 1 de Marzo de 1841.
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1 comentarios:

On 1 de abril de 2009, 11:37 , ignacio dijo...

me gustaria saber elmotivo por el cual obvia que las fuerzas de san fernando se negaron a machacar un debilitado ejercito frances,despues de la batalla de chiclana,aumentando asi en un año el asedio a cadiz y la ocupacion de andalucia